Sin perder sus características de pueblo de pescadores, Garopaba ofrece nuevas opciones y se viene transformando en uno de los principales polos turísticos del sur de Brasil.
Agitada por el turismo en verano, la región vende tranquilidad el resto del año. Lindas playas desiertas y bucólicos caminos de tierra aportan en comunidades donde el "jeito" açoriano condimenta las comidas y los escenarios, que parecen perdidos en el tiempo.








